Y esta soy yo:

Hola, soy Chari.

 

Aunque mi historia no es tan entretenida como las de los guruminitos, os voy a contar algunas cosas sobre mí para que me conozcáis un poco.

 

Tuve una vecina, Carmen, aficionada a las labores de ganchillo, que me enseñó lo esencial sobre este arte. Yo tendría unos diez años y me pareció algo muy divertido. Recuerdo que empecé haciendo filas larguísimas de punto de cadeneta, que luego deshacía, para hacerlas otra vez y coger práctica. Y aprendí los puntos básicos haciendo ropa para las muñecas.

 

Lo que no conseguí, fue hacer ningún pañito redondo, de esos que se ponen de adorno debajo de los floreros. Por más que lo intentaba, todos terminaban siendo un gorrito o una funda para el botijo. Lo de aumentar puntos en círculo no era lo mío.

 

De esto hace ya muuuuuchos años y  no había hecho más de tres o cuatro labores de ganchillo hasta que hace un año, mi cuñada Marga me regaló dos ovillos de lana. Empecé a navegar por Internet buscando puntos originales para hacerme una bufanda y durante el viaje,  me topé con los amigurumis y me enamoré de ellos. 

 

Ahora estoy convencida de que el amor rompe todas las barreras, ya que cuando decidí hacer el primer amigurumi, me di cuenta de que era capaz de aumentar y disminuir puntos en círculo, en cuadrado y como hiciera falta. Aunque a lo mejor fue cosa de magia porque el primero fue Yago, el conejo de El Gran Mago.

 

El caso es que le he cogido el gustillo y disfruto un montón haciéndo "guruminitos", que es como yo los he bautizado. Sobre todo, cuando van tomando forma y empiezan a contarme cosillas sobre ellos. Por eso quiero dar las gracias a Carmen, que me enseñó; y a Marga, que me hizo  recordar lo que aprendí hace tanto tiempo.

 

Espero que disfrutéis viendo mis guruminitos y leyendo sus historias, tanto como disfruto yo haciéndolos y escribiendo lo que me cuentan.

 

 

 

© 2016 Por Rosario López